El caso de esta perrita es hoy un símbolo de la agresión a animales, a las mascotas, a los “hijos” que se integran solo con sus afectos a muchas familias chilenas. Como sucedió con “Chispita”, quien falleció este miércoles 25 como consecuencia de un golpe, se supone que con un fierro, dado por un hombre adulto, en Villa El Sol de nuestra comuna de Maipú.

A dos casas de allí, la familia Jara, dueña de la mascota por más de 15 años, vio cómo de la noche a la mañana se quedó sin su querida “Chispita”. Sintieron hondamente el impacto de verla agonizar en la calle y con impotencia vieron los esfuerzos de Carabineros por trasladarla hasta una veterinaria, aunque ya nada se podía hacer.

Las redes sociales y la televisión conmovieron con la historia y sus testimonios. El supuesto agresor ha manifestado que lo hizo defendiéndose de unos cinco perros –Chispita entre ellos, como aseguró– que lo atacaban. “Chispita ya no tenía dientes, no mordía y se acercaba a todos en el barrio”, dicen Patricio y Johanna Jara con su hija –en la imagen entregando antecedentes del caso–, dueños de la perrita, junto a sus vecinos.

La alcaldesa Cathy Barriga, quien ha tenido una preocupación fundamental por el cuidado, protección y ayuda hacia las mascotas, señaló que “nosotros como Municipio vamos a entregar todo el apoyo legal. Lamentablemente no podemos sancionar porque la Ley Cholito se promulgó el 8 de agosto y van a pasar 180 días para que sea un reglamento y ante eso nosotros no podemos ejercer ese tipo de sanción, porque el reglamento tiene que ser público para que las ordenanzas municipales se respalden con la Ley Cholito”.

Luego de la denuncia de la familia Jara ante la Fiscalía, se debiera iniciar el procedimiento, con la formalización al supuesto agresor, se presentarán las pruebas y comenzará el período de investigación que podría extenderse de 90 a 120 días. Las penas van de 541 días a tres años de cárcel; o bien, una multa que oscilaría de 500 mil a un millón y medio de pesos.

La primera autoridad de la comuna agregó que “hay una historia de vida. Nosotros no sólo contemplamos a la familia con mamá, papá, hijos y abuelitos. Las mascotas, perritos, gatitos y otros son integrantes de la familia. Chispita tenía quince años, yo me imagino las historias de vida que han pasado junto a ellos y la verdad es que no puede dejar de ser un acto condenable”.

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